En la entrega pasada les mencionaba lo fácil que es reconocer o no caer en el engaño de los mensajes falsos sobre que somos ganadores de algún premio.
Algo que pasamos por alto y gracias a uno de nuestros lectores no mencionamos es que lo mas sospechoso es que nos piden comprar cierta cantidad de tarjetas telefónicas y pasar los números de dicha tarjeta para que estos pueden tener el saldo para su uso.
Esta es, como decía nuestro lector, la mayor sospecha ya que cada que hablamos a nuestro banco o compañía de teléfono lo primero que nos dice la grabación es que no proporcionemos estos números y que el personal no debe solicitarlos y si así lo hiciera reportarlo inmediatamente.
Pasemos a nuestro siguiente tema La extorsión telefónica o secuestro virtual, es una modalidad de secuestro que inicio en México desde 2001 con el aumento de los teléfonos celulares.
Al principio afectaba más a personas con familiares en el extranjero o ausentes y su modalidad consistía en engañar al familiar identificándose como policía, médico o agente aduanal, pidiendo dinero para sacar de la cárcel, pagar una multa o tratamiento médico de la supuesta víctima.
En muchos casos se conoce a la víctima, debido a que estos vivales hacen uso del directorio telefónico para relacionar a las personas por apellidos o en ocasiones estos ya han investigado el parentesco, inclusive como lo mencionaba en artículos anteriores, son personas que laboran en compañías de telemercadeo que proporcionan estos datos, o en la mayoría de los casos, venden esta base de datos para darle este uso.
¿Cómo se comete la extorsión telefónica?
La víctima recibe una llamada telefónica de un desconocido y hasta en su identificador de llamadas el número aparece con este misma leyenda, este intentara sacarle información, ¿Cómo? haciéndose pasar principalmente o en la primer llamada como trabajador de alguna compañía de seguros tarjeta departamental diciéndole que ha sido seleccionado de entre una serie de participantes y le pide llenar el formulario para completar los datos y poder reclamar la promoción o premio.
En segunda instancia recibe en pocas horas la llamada para la extorsión o directamente engañarla utilizando la información que la víctima ya proporciono, y de ese modo pedir el rescate o pago por la liberación del supuesto secuestrado.
La mayoría de las veces se usa un lenguaje agresivo, a veces simulando la voz del supuesto secuestrado en el que se intenta obligar al pago de un rescate en unas pocas horas, para poder valerse del miedo de la víctima y así se haga más real el supuesto secuestro.
Obviamente en estos casos no hay nadie realmente secuestrado, ya que en el momento del llamado podemos no saber dónde se encuentra nuestro familiar y preocuparnos.
Después de las amenazas viene la hora de pedir el pago.
En general, le piden a la víctima que compre una cantidad determinada de tarjetas telefónicas, las cuales deberá raspar para luego pasarle los números al delincuente por teléfono.
En otros casos directamente piden efectivo. El mismo puede ser entregado en mano o depositado en una cuenta especial.
Muchos de estos llamados son realizados dentro de cárceles, en donde las tarjetas telefónicas tienen mucho valor.
Los casos más comunes
La amenaza es siempre la misma, hay algún familiar/amigo/conocido secuestrado.
Los casos más comunes son:
Familiar secuestrado: Cuando llaman directamente le avisan que tienen a un familiar o conocido secuestrado y que si los quieres volver a ver, tienes que pagar.
Familiar accidentado: Se comunican haciéndose pasar por miembros de la policía o algún otro organismo y le notifican que tienen una persona accidentada que dio ese número, como número de emergencias.
En el transcurso de la llamada recaban datos para luego decir que en realidad esta persona está secuestrada.
En algunos casos, luego de arreglar la entrega del pago en efectivo, la persona que llevaba el rescate fue secuestrada realmente al hacer la entrega.
Existen más variantes, pero la base de las llamadas son la misma.
Engañarle y hacerle creer que tienen a algún conocido secuestrado, para luego pedir un rescate.
Cómo actuar ante una extorsión telefónica
- En caso de recibir una llamada de este tipo, mantenga la calma.
- Nunca dar información por teléfono.
- Corte la comunicación e intente localizar a su familiar.
- Utilice identificador de llamadas en sus teléfonos y registre el número desde el cual le llaman.
- Si no conoce a nadie preso, no acepte llamadas de establecimientos penitenciarios.
- Si quiere asegurarse, de el nombre de un familiar falso, para verificar que es un engaño.
- Si compra las tarjetas telefónicas, no las tire. Pueden servir para identificar a los delincuentes posteriormente.
- Comuníquese con la policía.
Es muy importante hacerse la costumbre de no dar información personal a menos que sea realmente necesario.
Cuidar su información no solo lo puede ayudar a prevenir extorsiones de este tipo, sino otros hechos de inseguridad.
Recuerde que estamos a sus órdenes en el correo electrónico para que nos haga llegar sus dudas, sugerencias o el tema que le gustaría que tratáramos en este espacio, me despido no sin antes recordarles que la tecnología no pica, perdámosle el miedo y la mejor forma de protegerse, es estar informado y aquí lo mantendremos informado…
Sin tinta, ni carbón… hasta la próxima.







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